Por: Sabah Testemalle




Las orquídeas constituyen la familia más numerosa de plantas de flor del reino vegetal. Se calcula que en nuestro planeta existen más de 30.000 especies distintas de orquídeas, aunque todavía se siguen descubriendo y registrando especies nuevas. Se denominan con su nombre científico en latín con el fin de crear un sistema de comunicación universal.
Se hallan presentes en casi todo el mundo, a excepción de en los desiertos, los polos y las zonas de hielo y nieves perpetuas. Existen determinados patrones que las orquídeas siguen para adaptarse a la latitud, y a las condiciones climáticas. Las variaciones en cuanto a las precipitaciones y las temperaturas, sobre todo durante las estaciones lluviosas y secas, ejercen un gran impacto en los hábitos de crecimiento de las orquídeas.
La mayoría de las orquídeas son epífitas, es decir, crecen sobre árboles. Asimismo reciben aire y sus sistemas radicales se hallan drenados. No son parásitas, ya que no toman alimento del árbol, ni simbióticas, porque el anfitrión no recibe beneficio alguno de esta relación. El árbol simplemente actúa como soporte o sustrato.
Las orquídeas que se desarrollan en el suelo se denominan terrestres. Después de la floración, estas plantas de hoja caduca se marchitan, y persisten los órganos de reserva (rizomas).
Existen también orquídeas litófitas, que crecen en las rocas; otras saprofitas, que viven sobre vegetación descompuesta o en proceso de descomposición…
Según los géneros, poseen distintos tamaños, desde miniaturas (pseudobulbos de 2 o 3 milímetros) hasta muy grandes (con tallos hasta 8m de altura).
Las orquídeas presentan dos estructuras de crecimiento: monopodial y simpodial. Las monopodiales no poseen pseudobulbo, sino un tallo principal que crece constantemente.
Producen inflorescencias a partir de las axilas de las hojas o frente a estas.
Las simpodiales, como Oncidium, poseen un tallo principal o pseudobulbo, que, aunque se produce anualmente, madura al final de cada período de crecimiento y suele culminar con una floración. En la siguiente estación, crece un nuevo pseudobulbo a partir de la base vegetativa de la estación anterior. Estos pseudobulbos, que acumulan agua y nutrientes, se producen junto al rizoma.
En Ecuador, se encuentran más de 2400 especies de orquídeas. Se enfrentan a un importante riesgo cuando se desforesta la selva, sobre todo las orquídeas de flores muy pequeñas, porque no son (como las más espectaculares), protegidas por el cultivo.
Estas plantas forman parte de un ecosistema muy delicado y complejo que puede perder el equilibrio con suma facilidad. Adémas, la mayoría de las orquídeas han evolucionado con el fin de atraer a un polinizador específico. Si éste desaparece, la planta puede extinguirse.
Por eso, todas las orquídeas figuran en los Apéndices de la CITES (Convention in Trade on Endangered Species of Fauna and Flora). Con esta legislación, el comercio con las plantas del Apéndice I quedó prohibido; son conciernas: Aerangis ellisii, Dendrobium cruentum, Laelia jongheana, Laelia lobata, Paphiopedilum spp, Peristeria elata, Phragmipedium spp, Renanthera imschootiana (los cultivos de plántulas o de tejidos obtenidos “in Vitro”, en medios sólidos o líquidos, que se transportan en envases estériles no están sujetos a las disposiciones de la Convención).
Para participar en la conservación de orquídeas, por una parte, es necesario evitar comprar y hacer campañas para que no se adquieran orquídeas recolectadas directamente de su hábitat natural.

Al mismo tiempo es necesario desarrollar acciones para la reproducción y conservación de las orquídeas, así como la documentación de nuevas especies que se puedan continuar encontrando. Para la conservación y reproducción en laboratorio, se pueden polinizar orquídeas raras, para obtener cápsulas de semillas. Se pueden cultivar diversas especies como Pleurothallis o Stelis; ellas no ocupan demasiado espacio y su futuro en estado natural es incierto.
Un elemento interesante sobre las orquídeas es que la floración puede ser muy variable entre especies y, de acuerdo a los meses en los que se registra el inventario, podrían quedar varias especies fuera que luego se observarán cuando se de la floración.



