Construidas en medio del bosque nativo y del páramo andino, las cabañas de cristal nos permiten estar en la naturaleza para sentirnos parte de ella y recuperar la conexión.
Durante el día la temperatura interior es confortable y puede llegar a subir hasta 25°; en la noche con una cobija gruesa o un buen sleeping bag, se puede observar las estrellas y la luna.
Hospedarse en estas cabañas es una oportunidad de reencuentro con la naturaleza y un desafío en medio del bosque nativo.



